…El incidente fue cierto y fuentes peruanas muy cercanas a Vargas Llosa nos han recreado el suceso. Fue a principios de 1976. Mientras Mario estaba en un congreso en Bogotá, su mujer se acercó a Barcelona, donde se plantearon comprar un piso, y se alojó en el hotel Sarriá. Carmen Balcells le organizó una cena en ese mismo hotel e invitó también a Jorge Edwards y a Gabo.

Después de la cena, los matrimonios se fueron a tomar una copa al Celeste, un lugar de baile, tipo Bocaccio, frecuentado por el mundo literario. Al día siguiente Patricia tenía que tomar el avión para Madrid, de vuelta a Lima, y como Carmen no podía acercarla, se ofreció gentilmente García Márquez a llevarla en su coche.

En el trayecto, el escritor se confundió de carretera y Patricia temió perder el avión. Entonces Gabo, quizás como un chiste, quizás como una broma colombiana o quizás como un deseo inmediato, le comentó algo así como que si perdía el avión no pasaba nada y ya se montarían ellos una fiesta. Nadie sabe las palabras exactas, ni el tono, pero no fue muy diferente, y esto lo ha insinuado hasta el inglés Gerald Martín, el muy serio hispanista y gran biógrafo de Márquez.

No pasó nada más. Patricia perdió el avión y se volvió al hotel. Al llegar a Lima se lo debió contar a su marido, lo que provocó, semanas más tarde, la airada reacción de Mario, la enemistad perpetua y la prohibición de reeditar su libro sobre García Márquez.

Años después, el propio Gabo confesó, en un congreso, que no tenía enemigos personales. Cuando le insinuaron su ruptura con Vargas Llosa, comentó: «ah, eso es un problema de Mario y de los chismes que le contó Patricia, que le llenó de cuentos la cabeza». Sin embargo, en una de las últimas entrevistas en televisión, al preguntarle si había perdido a algún amigo, contestó: «sí, a uno.